Recuerdo que ese día solo te dije que empacaras una maleta que esa noche nos iríamos a Orizaba, Veracruz, y tú me miraste con cara de sorpresa, pude llegarte a un lugar donde nunca habías estado, y que te encantaría volver a visitar, y lo mejor de todo... ¡Lo hicimos juntos! Esa ocasión no iba solo al pueblo mágico que me encantaba, sino que también iba acompañado de la persona que más amo en este mundo, y que me hace sentir como si estuviera en casa.