Aun recuerdo lo primero que te escribí... Me encantan tus chinos!! Quien diría que después de solo dos semanas de platicar contigo... Me sentiría tan bien, como si te hubiera conocido desde toda la vida.
Recuerdo cada sonrisa, cada palabra y cómo el tiempo pasó lento... Lento cual trámite de gobierno, tomamos un frappe y ese mismo día hicimos una banca, nuestra banca.
El día que dijiste "Sí", mi vida se llenó de felicidad y sueños. Pero qué nervios tuve ese día para poder pedirte algo tan grande e importante, pero al verte sonreír, supe que todo valdría la pena.
Nos unimos para siempre en una de las noches más hermosas de nuestras vidas, aunque la civil fue una ceremonia discreta... Estoy planeando todo para que el día de la religiosa sea como lo soñaste.